20080125

DEFINICIÓN DE LA PALABRA KARMA



La Moderna palabra "Karma" -usada hoy de la misma manera en todos los idiomas- es de origen sánscrito. Esta antigua lengua hindú, el "samskrata", también llamada "senzar", o lengua del sol, y filológicamente, idioma de los poderosos, a diferencia del "prakrit" o "prakrta", lengua vulgar-, como también el griego, latín, persa, gótico, céltico, etc.-, son derivantes del llamado "proto-ario", o lengua aria original, que escasamente se ha reconstruído.

En sánscrito, la palabra que estudiamos se pronunciaba "karman". Como vemos en el análisis interno (de contenido psicológico) de la palabra, como el externo (de combinacione morfológica), esta palabra sáncrista se subdivide en dos partículas diferentes, que son:

"Kar" una, y "Man" otra.

Esta última partícula -"Man"- es a su vez el origen etimológico exacto de la palabra inglesa "Man" que singnifica HOMBRE.

En sáncrito, "Man" significa "PENSADOR".

Con lo cual, la palabra inglesa "Man" viene a cargarse con el significado de que el hombre es el Pensador, o ampliando el contenido: que el pensamiento es la actividad fundamental y característica del Hombre.

De la palabra "Man" inglesa hay una derivante de analogía, que es "Mind", la cual interpreta la conciencia razonadora del pensador.

Volviendo al sánscrito, la partícula "Kar" es altamente significativa.

Sabemos por el estudio que la moderna ciencia de la linguistica ha hecho de los ideomas sagrados de la entiguedad -tales como el sánscrito mismo, el avesta, el cóptico hermético (derivación especial adoptda de la escritura jeroglífica), el hebreo antiguo, y aún en parte el griego antiguo, y ciertas sílabas del latín clásico- que cada una de las letras o sonidos de estos ideomas poseía un valor psicológico y espiritual muy definido, que correspondía a ideas o emociones, a sensaciones o vibraciones cósmicas de antemano conocidas.

Así en la partícula sánscrita "Kar",
-la "K" era sinónima de aplicación, o acción humana, movimiento aplicado por parte del ser humano;
-la "A" significaba la energía positiva de la "DIVINIDAD", y
-la "R" el origen divino de toda fuerza, es decir, el Poder uno e indivisible.

Toda la sílaba "Kar", pues venía a significar la aplicación del poder creador por el hombre.

Si a ella le unimos la partícula "Man", que encierra la acción del pensamiento, toda la palabra completa -"KARMAN"- viene a significar, literalmente interpretada, la acción de la voluntad (que es el poder divino del hombre) por medio del ejercicio del pensamiento.

Desarrollando esta idea en una generalización más práctica, diremos que la palabra "Karma" -ahora usada en español- significa la acción de la voluntad humana sobre el pensador mismo. También se ha hallado que la raís "Kar" se deriva de la palabra latina caeremonia o ceremonia, que significa acción simbólica.

Ya en este principio en este principio está envuelta la idea de que el pensamieto humano es una energía que acciona y reacciona, es decir, que produce efectos sobre el mismo generador o pensador.

Y aquí esta envuelta la ley misma del Karma, porque los místicos antiguos, al formular la palabra por primera vez demostraron con ello que habían observado muy cuidadosamente la ley a que nos referimos, y habián visto su funcionamiento en la vida humana y en todo el Cósmico.

Habían notado que la Ley Kármica estaba basada, en la más estricta justicia concebida, puesto que todo resultado era el efecto justo y balanceado de una causa mental. Es decir, que todo pensamiento producia efectos que recaían sobre el pensador como bendiciones o como pérdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento original.

De esta manera, hoy sabemos que el Karma es la ley de CAUSALIDAD (de causa y efecto), y no de la casualidad.

Según pensemos y actuemos, así viviremos. Cosechamos lo que sembramos. Karma, pues, significa compensación pero compensación equilibrada, ajustada matemáticamente a su causa motivadora.